Automatizar con Claude no es pedirle a una IA que trabaje por ti. Es usarla para construir, en días, el pequeño software a medida que antes no salía a cuenta programar. En este artículo te enseñamos un caso real: el sistema que creamos para que Pablo Escayola, asesor inmobiliario en Barcelona, suba una propiedad a su web desde el móvil.
Te contamos qué problema resolvía, cómo funciona paso a paso, qué hace por dentro, cómo lo programamos con Claude Code y qué decidimos nosotros y no la IA. Al final tienes ideas para automatizar procesos parecidos en una empresa de servicios.
En resumen
- Creamos para Pablo una página privada para subir propiedades desde el móvil, sin usuario ni contraseña, dentro de su propia web de WordPress.
- Al enviarla, el sistema crea la ficha, reduce las fotos en el propio móvil, la traduce al catalán y al inglés y avisa por email.
- Si la propiedad ya está en Idealista o Fotocasa, basta con pegar el enlace.
- Nada se publica solo: todo llega como borrador y una persona lo revisa.
- Claude escribió el código con nosotros, pero el sistema no usa IA para funcionar: es código propio, rápido y sin cuotas por uso.
El problema: subir una propiedad era trabajo de ordenador
La web de Pablo tiene un catálogo de propiedades hecho a medida: buscador con filtros, fichas con fotos, planos, vídeo y mapa, y todo en castellano, catalán e inglés. Para que esté al día, cada propiedad nueva tiene que entrar con sus datos, sus fotos y sus traducciones.
Desde el panel de WordPress eso son decenas de campos, fotos del móvil que pesan varios megas cada una y tres idiomas que mantener. Se puede hacer, pero pide sentarse delante de un ordenador, y los datos de una propiedad se tienen en otro momento: en la visita, con el móvil en la mano. Queríamos que subir una propiedad costara lo mismo que mandar un mensaje.
La primera idea: un formulario de Tally y una hoja de cálculo
Lo primero que planteamos fue lo que haría casi cualquiera: un formulario gratuito de Tally con los campos de la propiedad, conectado a una hoja de Google para que cada envío llegara como una fila nueva, con los enlaces a las fotos.
Lo descartamos el mismo día. Con un formulario genérico, alguien tiene que copiar cada dato a la web, descargar las fotos, reducirlas, subirlas, ordenarlas y traducir los textos. Habríamos cambiado el sitio del trabajo, no el trabajo. Así que lo construimos dentro de la propia web, donde los datos ya tienen su sitio.
Cómo funciona, paso a paso
Así es subir una propiedad para Pablo:

1. Abre un enlace privado
Tiene una dirección propia, que se puede guardar en la pantalla de inicio del móvil como si fuera una app. No pide usuario ni contraseña: el propio enlace lleva una clave secreta. Hay un enlace en cada idioma de la web: castellano, catalán e inglés.
2. Pega el enlace del portal, si lo tiene
Si la propiedad ya está publicada en Idealista, Fotocasa u otro portal, pega el enlace del anuncio y el resto de campos pasa a ser opcional. El formulario se lo dice al momento: «Perfecto: con el enlace, el resto es opcional».

3. Rellena lo básico con el pulgar
Si no está en ningún portal, solo hay cuatro cosas obligatorias: venta o alquiler, zona, precio y al menos una foto. Las opciones son botones grandes en lugar de desplegables, y cada campo trae una explicación con un ejemplo («Ej.: Sarrià», «Ej.: 450.000»). El precio y los metros se pueden escribir como salgan: «450.000», «450000» o «95 m²» se entienden igual.
4. Elige las fotos y la portada
Puede seleccionar todas las fotos de golpe, tocar una para que sea la portada y añadir los planos aparte. Si el vídeo de la propiedad ya está en TikTok, YouTube o Instagram, pega el enlace y aparecerá como primera diapositiva de la galería.
5. Envía y sigue con su día
Una barra le dice qué se está enviando («Subiendo imagen 3 de 12…»). Al terminar sale «¡Recibida!» y un botón para subir otra. Lo demás lo hace el sistema.
Lo que pasa por dentro cuando pulsa «Enviar»
Aquí está la automatización de verdad. Mientras Pablo ve una barra de progreso, pasa todo esto:
- Las fotos se reducen en el propio móvil. Antes de salir del teléfono, cada foto se ajusta a un máximo de 2.560 píxeles por su lado mayor y se comprime. De paso se le quitan los datos ocultos, como la ubicación GPS de donde se hizo. Se envían de una en una, así ninguna petición choca con los límites del servidor.
- Si la cobertura falla, lo vuelve a intentar. Cada envío se reintenta hasta tres veces. Arriba se ve si hay conexión, y si intenta cerrar la página a medio envío, el navegador le avisa.
- La propiedad es invisible hasta el final. Se crea como un borrador automático que nadie ve. Si el envío se queda a medias, WordPress lo elimina solo pasados siete días, así no se acumula basura.
- Los datos se ordenan solos. La zona escrita a mano se compara con las zonas de la web sin tener en cuenta mayúsculas ni acentos; si no coincide con ninguna, queda anotada para la revisión. Si no hay título, se genera uno («Piso en Sarrià») y cada propiedad recibe su referencia.
- Lo privado no se publica. La dirección exacta y las notas internas («llaves en la portería») se guardan aparte: no salen en la web ni se traducen.
- Se traduce al catalán y al inglés. Al pasar a borrador se crean las versiones en los otros dos idiomas con la API de DeepL: título, descripción y características traducidos, y precio, fotos y datos copiados. Si alguien corrige una traducción a mano, el sistema la respeta y no la vuelve a pisar.
- El vídeo no carga nada de terceros. Los enlaces cortos de TikTok se resuelven y la portada del vídeo se descarga a la propia web, así el vídeo solo se carga cuando alguien pulsa «reproducir» (y si ha aceptado las cookies).
- Llega un aviso por email. Con lo esencial (tipo, zona, precio, número de fotos y planos, enlaces a los portales y notas) y un enlace directo a la ficha para revisarla.
- Las imágenes se preparan para cada pantalla. La web crea versiones más pequeñas de cada foto (para tarjetas, galería y móvil), así quien mira desde el teléfono no descarga imágenes enormes.
En la ficha de la propiedad, dentro del panel, aparece además un recuadro «Recibida desde el móvil» con la fecha, los enlaces a los portales, la zona sin asignar, la dirección y las notas. Revisar y publicar se queda en un par de minutos.
Cómo lo programamos con Claude
Toda la web de Pablo es un tema de WordPress hecho a medida, y lo programamos con Claude Code, la versión de Claude que trabaja sobre los archivos de un proyecto. No fue escribir una frase y esperar: fue el mismo sistema con el que hacemos todas nuestras webs, y que contamos en cómo crear una web con Claude.

- Un manual del proyecto. El repositorio tiene un archivo de instrucciones que Claude lee antes de tocar nada: los colores, la tipografía, que no se cargan fuentes ni scripts de terceros, cómo funciona la traducción y cómo se publica. El alta desde el móvil tiene su propio apartado, con sus reglas.
- Pasos pequeños con historial. El tema lleva 133 cambios guardados en git, y todos tienen a Claude como coautor. El alta desde el móvil entró el 7 de octubre de 2026 en un solo cambio, y al día siguiente le añadimos el campo del vídeo. La traducción con DeepL ya estaba desde el 3 de octubre.
- Comprobaciones automáticas. Cada cambio pasa por GitHub Actions, que comprueba la sintaxis de todo el código PHP en dos versiones (7.4 y 8.3), que el JavaScript sea válido y que las traducciones se puedan compilar. Si algo falla, se marca en rojo antes de llegar a la web.
- Publicación limitada al tema. La publicación también es automática, pero con una cuenta que solo puede escribir en la carpeta del tema. Un error nunca puede tocar el resto de WordPress ni las propiedades de Pablo.
Un detalle que mucha gente no espera: Claude no se queda dentro de la automatización. Escribió el código con nosotros, pero cuando Pablo sube una propiedad no se llama a ninguna IA. Es código normal que corre en su WordPress, sin cuotas por uso ni respuestas imprevisibles. La única pieza externa es DeepL para traducir. Eso sí, la ficha está preparada para que, con un usuario autorizado, una herramienta como Claude pueda leer y completar los datos por la API de WordPress cuando haga falta.
Lo que decidimos nosotros y no la IA
Claude programa muy rápido, pero las decisiones que hacen que esto funcione en el día a día fueron nuestras:
- Que nada se publique solo. Automatizar la publicación habría sido fácil. No lo hicimos: una propiedad con un precio mal escrito o una foto equivocada en la web de un asesor inmobiliario es un problema real.
- Que no pida contraseña. Una contraseña en el móvil es el primer motivo para dejarlo para luego. A cambio, el enlace lleva una clave de 24 caracteres que se cambia desde el panel con un clic (el anterior deja de funcionar), la página no sale en Google ni se guarda en caché, y hay un límite de 30 envíos por hora.
- Que el enlace del portal baste. Si la propiedad ya está en Idealista, repetir todos los datos es trabajo duplicado. Con el enlace, los datos se completan al revisarla.
- Un ejemplo en cada campo. «Barrio o población donde está. Ej.: Sarrià». Parece un detalle, pero es lo que evita dudas y errores cuando se rellena deprisa.
- Separar lo público de lo privado. La dirección exacta sirve para situar la propiedad en el mapa, pero no se publica. Las notas internas tampoco.
Qué puedes automatizar tú con Claude en una empresa de servicios
El patrón sirve mucho más allá de las inmobiliarias. Si trabajas en reformas, instalaciones, climatización o mantenimiento, seguramente tienes una tarea que se repite y que hoy pasa por WhatsApp, fotos sueltas y una hoja de cálculo. Por ejemplo:
- Subir trabajos terminados a tu web desde la obra, con fotos de antes y después, para que tu portafolio no se quede parado.
- Partes de trabajo con fotos que el técnico rellena en el móvil y te llegan ordenados por cliente.
- Solicitudes de presupuesto que llegan con los datos que necesitas (medidas, fotos, ubicación) en lugar de diez mensajes sueltos.
- Textos en varios idiomas que se traducen solos y que puedes corregir sin que se vuelvan a pisar.
Si quieres probarlo, estos consejos te ahorrarán tiempo:
- Empieza por el proceso, no por la herramienta. Apunta cada paso que haces hoy y marca cuáles son copiar y pegar. Esos son los que se automatizan.
- Diseña primero para el móvil si quien lo usa está fuera de la oficina.
- Deja una revisión humana antes de todo lo que vea un cliente.
- Piensa en qué pasa cuando falla: sin cobertura, con una foto enorme o si alguien cierra la página a medias.
- Escribe un manual del proyecto para que Claude no empiece de cero cada vez y respete tus reglas.
Preguntas frecuentes
Casi cualquier tarea repetitiva que pase por un formulario, una hoja de cálculo o una web: altas de productos o propiedades, partes de trabajo con fotos, solicitudes de presupuesto, informes o traducciones. Claude escribe el programa que lo hace; lo difícil es decidir bien qué automatizar y qué debe seguir revisando una persona.
En nuestro caso, no. Claude escribió el código con nosotros, pero el sistema que usa Pablo es código normal que corre en su WordPress: no llama a ninguna IA para subir una propiedad. La única pieza externa es DeepL, que traduce los textos al catalán y al inglés.
Para una automatización sencilla en tu ordenador, no mucho. Para algo que use tu equipo o tus clientes cada día, sí ayuda: hay que revisar lo que hace, pensar en la seguridad, probarlo en móviles reales y saber qué pasa cuando algo falla.
Lo es si está bien hecho. El enlace lleva una clave secreta de 24 caracteres que se puede cambiar en cualquier momento, la página no sale en Google, hay un límite de envíos por hora y, sobre todo, nada se publica solo: todo llega como borrador y una persona lo revisa.
Fue nuestra primera idea. Funciona, pero los datos acaban en una hoja de cálculo y alguien tiene que copiarlos a la web, descargar las fotos, reducirlas y traducir los textos. Con el sistema a medida la propiedad llega ya creada en WordPress, con las fotos optimizadas y en tres idiomas.
No, y es a propósito. Llega como borrador con un aviso por email. Antes de publicarla se revisa, se completa lo que falte y se marca la ubicación en el mapa. Automatizamos el trabajo pesado, no la decisión de publicar.



