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Un programador clonó Adobe con IA: lo que ArtCraft nos enseña sobre marca y oficio.

Por Marc MontañésBranding7 min de lecturaPublicado en octubre de 2026
Ilustración 3D de una plumilla de diseño con degradado de color junto a una copia idéntica que se está montando con pequeños cubos

A principios de octubre de 2026, el programador estadounidense Brandon Thomas publicó gratis y en código abierto siete programas que imitan la suite de Adobe: Photoshop, Illustrator, Premiere, Lightroom, After Effects, InDesign y Acrobat. Dice que los ha hecho con ayuda de Claude, la inteligencia artificial de Anthropic. La noticia ha dado la vuelta al mundo con un titular fácil: «la IA ha clonado Adobe».

Nos toca de cerca. Diseñamos marcas y webs con Illustrator, Photoshop e InDesign, y trabajamos a diario con Claude. Así que no queremos quedarnos en el titular: te contamos qué es ArtCraft, si funciona y las tres lecciones que creemos que deja para cualquier empresa de servicios, sea de climatización, de mantenimiento o una asesoría.

En resumen

  • ArtCraft son siete apps gratuitas que imitan a las de Adobe, hechas con IA por un solo desarrollador.
  • Su autor reconoce que están en una fase muy temprana: hoy no sustituyen a Adobe para trabajar.
  • Nacieron del enfado con la cuota de cancelación de Adobe, que en 2026 le costó un acuerdo de 150 millones de dólares con el Gobierno de EE. UU.
  • Lección 1: cómo tratas al cliente que se quiere ir también es tu marca.
  • Lección 2: la IA abarata las herramientas, no el criterio para usarlas.
  • Lección 3: parecerse demasiado a otro es un riesgo legal y, sobre todo, una forma de pasar desapercibido.

Qué es ArtCraft, el clon de Adobe hecho con IA

ArtCraft es el proyecto de Brandon Thomas, fundador de una empresa del mismo nombre que vende generación de imágenes y vídeo con IA. Bajo esa marca ha publicado siete programas, cada uno inspirado en una aplicación de Adobe:

  • PhotoCraft, como Photoshop: edición y retoque de fotos.
  • VectorCraft, como Illustrator: dibujo vectorial y logotipos.
  • DesignCraft, como InDesign: maquetación de catálogos y documentos.
  • LightCraft, como Lightroom: revelado de fotos.
  • FilmCraft, como Premiere Pro: edición de vídeo.
  • EffectCraft, como After Effects: animación y efectos.
  • PrintCraft, como Acrobat Pro: PDF.

Están escritos en Rust, funcionan en Windows, macOS y Linux, tienen versión para el navegador y se publican con licencias abiertas (MIT y Apache 2.0): cualquiera puede descargarlos, usarlos y modificarlos sin pagar. Según su autor, los ha programado con Claude Opus 5.5 escribiendo el código desde cero, sin copiar el de Adobe. Después ha presentado también versiones de Word, Excel y PowerPoint.

¿Funciona? Todavía no para trabajar

Aquí conviene bajar el entusiasmo. Thomas prometió primero que las apps estarían a la altura de Adobe en un mes. Días después, en Hacker News, rebajó el plazo a «meses, no años» y reconoció que «no están ni de lejos listas»: son una versión alfa muy temprana. Quienes las han probado hablan de fallos en funciones básicas, en los atajos de teclado y al abrir archivos de Photoshop.

Nuestra lectura: es un experimento impresionante y vale la pena seguirlo, pero hoy no le confiaríamos el logotipo de un cliente ni un catálogo que va a imprenta. Y hay algo que la noticia suele omitir: el valor de Photoshop no está solo en sus botones, sino en décadas de compatibilidad con archivos, imprentas, tipografías y formas de trabajar de millones de profesionales. Eso no se clona en unas semanas.

Por qué nació: una cuota de cancelación

Lo más interesante de la historia no es técnico. Thomas ha contado en Reddit que Adobe le cobró «la cuota de cancelación» varias veces y que desde entonces no la soporta. No es una queja aislada: en marzo de 2026, Adobe aceptó pagar 150 millones de dólares para cerrar la demanda del Departamento de Justicia de EE. UU., que la acusaba de esconder en la letra pequeña la penalización por cancelar el plan anual y de poner trabas para darse de baja. Adobe no admitió haber hecho nada mal, pero se comprometió a explicar ese coste antes de contratar y a facilitar la baja.

Es decir: una de las empresas de software creativo más grandes del mundo tiene ahora un clon gratuito que nace, en parte, como respuesta a cómo trata a quien se quiere ir.

Lección 1: tu forma de cobrar también es tu marca

Solemos pensar en la marca como el logotipo, los colores y la web. Pero la marca es, sobre todo, lo que la gente cuenta de ti, y lo que más se cuenta son las malas experiencias. Un cliente que se siente atrapado no solo se va: se lo explica a otros, deja una reseña o, en el caso extremo de Adobe, le da a alguien un motivo para construirle un competidor.

En una empresa de servicios pasa con los contratos de mantenimiento, las revisiones anuales o las cuotas mensuales. Lo que te recomendamos:

  • Precio claro antes de contratar, con lo que incluye y lo que no.
  • Si hay permanencia, que se vea sin tener que buscarla en la letra pequeña.
  • Darse de baja tan fácil como darse de alta: un correo o un mensaje, no una carrera de obstáculos.
  • Trata bien al cliente que se va. Es el que más probabilidades tiene de escribir una reseña, buena o mala.

Intentamos aplicárnoslo: en nuestros servicios enseñamos el precio completo y lo que incluye cada uno, en lugar de un «desde» que luego crece.

Lección 2: la IA abarata las herramientas, no el criterio

Si un solo programador puede reconstruir en semanas algo que se parece a Photoshop, es lógico preguntarse cuánto vale el software y, de paso, cuánto vale una web o un logotipo. Nuestra respuesta: las herramientas valen cada vez menos; saber qué hacer con ellas, no.

Tener un taladro profesional gratis no te convierte en instalador. Lo que paga tu cliente cuando te llama no es la herramienta, sino que sepas qué falla, qué solución tiene sentido y que respondas del resultado. Con el diseño pasa lo mismo: ni Photoshop ni PhotoCraft deciden qué tiene que decir tu web para que alguien de tu zona te pida presupuesto a ti y no al siguiente de la lista.

Por eso, si compites en servicios, lo que tiene que verse en internet no son tus herramientas (todos instaláis las mismas marcas), sino cómo trabajas: plazos, garantía, trabajos reales y reseñas de verdad. Es lo que convence a un cliente y lo que Google premia: contenido útil que sale de la experiencia, no texto genérico que podría haber escrito cualquiera. Si te preguntas cuánto cuesta hacerlo bien, lo explicamos en cuánto cuesta una página web para una empresa de servicios.

Lección 3: parecerse demasiado sale caro

PhotoCraft se parece muchísimo a Photoshop, y FilmCraft a Premiere. Medios especializados como PetaPixel han señalado que ese parecido puede ser el punto débil del proyecto: reescribir un programa desde cero suele ser legal, pero copiar la apariencia reconocible de un producto puede chocar con la protección de su imagen comercial (lo que en EE. UU. llaman trade dress). En la cobertura que hemos revisado, Adobe no se había pronunciado públicamente.

Para una pyme, el riesgo casi nunca es legal: es pasar desapercibida. Si tu logotipo, tu furgoneta y tu web se parecen a los de la competencia, el cliente no te recuerda a ti, recuerda «una empresa de aire acondicionado». Una identidad propia, con un nombre fácil de buscar y unos colores y un estilo que sean tuyos, es lo que hace que te busquen por tu nombre en Google y no solo por la categoría. Es justo lo que trabajamos en moca identity.

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Qué hacemos nosotros con la IA

Usamos IA cada día: Claude para programar y revisar, y Gemini para generar imágenes (la portada de este artículo está hecha con Gemini). También seguimos usando Illustrator, Photoshop e InDesign. La IA nos ayuda a ir más rápido y a probar más ideas, pero cada decisión sobre tu marca, tu web y tus textos la toma y la revisa una persona.

Es la misma conclusión que deja ArtCraft: la IA ya puede copiar casi cualquier herramienta. Lo difícil sigue siendo saber qué hacer con ella para que tu empresa se distinga y te llamen. Si quieres ver cómo lo aplicamos en un proyecto real, mira el caso de Pablo Escayola.

Preguntas frecuentes

Un conjunto de siete programas gratuitos y de código abierto que imitan las aplicaciones de Adobe: Photoshop, Illustrator, InDesign, Lightroom, Premiere, After Effects y Acrobat. Lo publicó el desarrollador Brandon Thomas en octubre de 2026, y dice haberlo hecho con ayuda de Claude, la IA de Anthropic.

Todavía no. Su propio autor lo describe como una versión alfa muy temprana, y quienes lo han probado han encontrado fallos en funciones básicas. Para trabajos profesionales con clientes, de momento es más seguro seguir con las herramientas habituales.

Reescribir un programa desde cero sin copiar su código suele ser legal, pero copiar su aspecto puede chocar con la protección de la imagen comercial, y también hay patentes y condiciones de uso de por medio. Varios medios han señalado ese riesgo. No es asesoramiento legal: si te afecta, consulta a un abogado.

Según su autor, por el enfado con la cuota de cancelación de Adobe. En marzo de 2026, Adobe acordó pagar 150 millones de dólares para cerrar una demanda del Gobierno de EE. UU. que la acusaba de esconder esa penalización y dificultar la baja, sin admitir haber hecho nada mal.

Las herramientas valen menos; el criterio, no. Una web que trae clientes depende de saber qué contar, a quién y cómo, y de que tus clientes y Google vean experiencia real. Eso no viene incluido en ningún programa, gratis o de pago.

Fuentes

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